Oscar Sosa-Hernández
Bricajda López-Martínez
Clemente Cruz-Cruz
Emilio Mariano Durán-Manuel
Miguel Ángel Loyola-Cruz
José Carlos Gasca-Aldama
Paulina Carpinteyro-Espin
Luis Gustavo Zárate-Sánchez
Enzo Vásquez-Jiménez
Juan Manuel Bello-López
Gustavo Esteban Lugo-Zamudio<
Introducción
En el siglo XXI, la vigilancia epidemiológica se ha consolidado como una herramienta esencial para la detección, notificación y control de enfermedades transmisibles. Su evolución se ha dado desde el fortalecimiento de los sistemas nacionales de salud, la consolidación de laboratorios de referencia y la integración de redes de información epidemiológica. Sin embargo, la pandemia por COVID-19 puso en evidencia que, incluso los sistemas más robustos, pueden verse sobrepasados ante escenarios complejos por la diversidad de manifestaciones de esta nueva enfermedad, pues las manifestaciones clínicas atípicas y las respuestas inmunológicas heterogéneas dificultan el diagnóstico y la notificación oportuna de los casos.
En México, la Norma Oficial Mexicana NOM-017-SSA2-2012 y los Manuales de Procedimientos Estandarizados para la Vigilancia Epidemiológica de la Dirección General de Epidemiología (DGE) constituyen los marcos normativos que definen los criterios diagnósticos para la notificación de casos confirmados de enfermedades sujetas a vigilancia obligatoria. Estas herramientas son fundamentales para la toma de decisiones en materia de salud pública. No obstante, su eficacia depende directamente de la precisión de las definiciones operacionales de casos confirmados que deberían lograr integrar la diversidad de manifestaciones clínicas de las enfermedades. A lo largo de nuestra experiencia, hemos observado que algunas enfermedades infecciosas, en particular la sífilis y la tuberculosis, pueden presentarse con cuadros clínicos que imitan enfermedades autoinmunes.
Este fenómeno es denominado “mimetismo infeccioso-autoinmune”, que se caracteriza por una superposición de signos, síntomas y alteraciones inmunológicas que confunden el diagnóstico y pueden generar errores terapéuticos, subregistro y clasificación inadecuada en el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE). Motivado por esta problemática, nuestro grupo de trabajo recientemente logró la publicación del artículo titulado: “Syphilis and Tuberculosis as Mimickers of Autoimmune Diseases: Diagnostic Overlap and Surveillance Implications in Mexico” (Lugo-Zamudio y cols. 2025), en el que proponemos una revisión crítica de las definiciones operacionales de caso confirmado para ambas enfermedades. El objetivo de esta investigación es contribuir a la actualización de las definiciones operacionales de la vigilancia epidemiológica actual, integrando biomarcadores inmunológicos, pruebas moleculares, y además, proponemos considerar la inclusión de las enfermedades autoinmunes en los sistemas de notificación obligatoria. Esta investigación teorica surge del trabajo cotidiano con pacientes que, por la complejidad de su presentación clínica y los algoritmos diagnósticos tradicionales, ponen de manifiesto la necesidad de un enfoque flexible y un abordaje multidisciplinario.
El mimetismo infeccioso-autoinmune en la práctica clínica y la toma de decisiones
En la práctica clínica, hemos constatado que el mimetismo infeccioso-autoinmune se manifiesta como un fenómeno que incide en distintas especialidades médicas. En el caso de la sífilis secundaria o terciaria, causada por Treponema pallidum, puede producirse erupciones palmoplantares, alopecia parcheada, alteraciones neurológicas y fenómenos vasculares que reproducen cuadros compatibles con lupus eritematoso sistémico -LES-, vasculitis sistémicas o síndrome antifosfolípido.
De igual forma, la tuberculosis extrapulmonar, ocasionada por Mycobacterium tuberculosis, puede presentarse con fiebre prolongada, adenopatías, artritis migratoria o pérdida ponderal, mimetizando sarcoidosis, artritis reumatoide o LES (Lugo-Zamudio y cols. 2016). Ambas infecciones bacterianas generan alteraciones inmunológicas que complican el diagnóstico: aumento de reactantes de fase aguda, pleocitosis linfocítica, hipoalbuminemia y presencia de autoanticuerpos inespecíficos. Estos hallazgos pueden interpretarse erróneamente como evidencia de autoinmunidad primaria, derivando en tratamientos inadecuados con inmunosupresores, que agravan la infección subyacente y retrasan el inicio de terapias antimicrobianas específicas. Así, consideramos que la identificación de estas presentaciones clincas requieren un enfoque integral, basado en la correlación entre las manifestaciones clínicas, el contexto epidemiológico del paciente, la respuesta terapéutica y principalmente los resultados de laboratorio.
Este enfoque permite reconocer patrones de incongruencia diagnóstica; por ejemplo, falta de respuesta a inmunosupresores, presencia de autoanticuerpos sin criterios sistémicos de autoinmunidad o evolución clínica atípica, patrones inesperados que deben despertar la sospecha de etiologías de caracter infeccioso (Figura 1).
Figura 1. Representación esquemática del fenómeno de mimetismo infeccioso-autoinmune, en el que Treponema pallidum (sífilis) y Mycobacterium tuberculosis (tuberculosis) inducen respuestas inmunológicas similares a las observadas en enfermedades autoinmunes, generando confusión diagnóstica entre autoinmunidad y mimetismo. Creado con BioRender.com.
Por ello, proponemos fortalecer la capacitación médica continua del personal de salud y la formación interdisciplinaria, promoviendo el análisis crítico de casos complejos como los presentados en nuestro manuscrito. En el Hospital Juárez de México hemos vislumbrado estrategias orientadas para el personal de la salud sobre este fenómeno, impulsando la integración de equipos de trabajo conformados por infectólogos, microbiólogos, reumatólogos, patólogos y epidemiólogos para abordar los diagnósticos de difícil interpretación. Reconocer el mimetismo no solo mejora la atención individual del paciente, sino que también impacta de forma directa en la calidad de la información epidemiológica. Cada diagnóstico correcto representa un dato confiable que fortalece la vigilancia y contribuye a una mejor comprensión de la realidad sanitaria nacional.
Hacia una vigilancia epidemiológica flexible
Desde la perspectiva de la salud pública, el reconocimiento del mimetismo infeccioso-autoinmune obliga a considerar los modelos tradicionales de vigilancia. Estos sistemas, al estar sustentados en definiciones operacionales rígidas, pueden no reflejar la complejidad de este tipo de casos. La ausencia de pruebas de laboratorio diagnósticas que contemplen presentaciones atípicas favorece el subregistro y modifica los indicadores epidemiológicos, afectando la planeación estratégica de programas y la distribución de recursos. En esta investigación teórica, planteamos la actualización de las definiciones operacionales de casos confirmados de sífilis y tuberculosis, para incluir criterios diferenciales y algoritmos de sospecha clínica de enfermedades autoinmunes, como el uso de biomarcadores inflamatorios e inmunológicos, pruebas moleculares rápidas, entre otros. Más que incorporar tecnología compleja que en muchos estados de la República Mexicana podrían ser escasos o inexistentes, la meta es fortalecer al sistema desde un punto de vista de flexibilidad conceptual y operativa.
Esta propuesta está basada en modelos internacionales de países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Alemania que han avanzado hacia sistemas integradores de vigilancia que usan bases de datos clínicas, epidemiológicas y de laboratorio y las logran integrar en una sola herramienta. Estos modelos han permitido detectar patrones de presentación inusual, mejorar la calidad de la notificación y promover la toma de decisiones basada en evidencia. Adaptar tales estrategias al contexto mexicano fortalecería la capacidad del país para identificar este tipo de casos, y contar con una vigilancia más sensible. El reconocimiento de los límites entre lo infeccioso y lo autoinmune es una oportunidad para enriquecer los sistemas de vigilancia y mostrar que el papel de estas herramientas impactan en la política pública en materia de salud.
Conclusiones
El mimetismo infeccioso-autoinmune representa un fenómeno subestimado que repercute en la práctica clínica y la vigilancia epidemiológica. Consideramos prioritario actualizar las definiciones operacionales de sifilis y tuberculosis, promover un enfoque clínico-epidemiológico combinado, y consolidar la capacitación médica interdisciplinaria, orientada a la detección temprana de casos atípicos. Nuestra investigación no solo expone una problemática, sino que ofrece opciones de mejora para que la precisión diagnóstica se traduzcan en mejores decisiones de salud pública y en una atención más segura para los pacientes.
Conflicto de intereses: Los autores declaran explícitamente que no presentan conflictos de intereses.