Sandra Moya-Sánchez1
Miriam Peña-Eslava2
César Cerqueda-Álvarez3
Thalía J. Toriz-Galicia3
Beatriz Sánchez-Merino2
Luz Alejandra Cano-Collado3
Rosbel Toledo-Ortiz3
Resumen

La Atención Primaria de Salud (APS), según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es un enfoque estratégico del desarrollo y la organización de los sistemas de salud que va más allá de ser solo el primer nivel de atención. En este enfoque, el personal de enfermería desempeña un rol central y crucial para su operacionalización. Su participación es esencial en la implementación de estrategias que responden a las necesidades de la población, considerando los determinantes sociales de la salud.

El personal de enfermería cumple un papel clave en la promoción de la salud, actuando como generador de capacidades para que las personas puedan vivir con dignidad y transformar sus condiciones de vida en beneficio de su salud. La enfermería contribuye a las esferas de acción de la APS, que incluyen la atención de necesidades de salud, la protección contra factores de riesgo, la promoción de hábitos saludables y el cuidado de la salud en general.

Los procesos de cuidado de enfermería se basan en el método científico, utilizando herramientas como las clasificaciones NANDA International (NANDA-I) para diagnósticos, NIC para intervenciones y NOC para la evaluación de resultados. Esta estandarización permite una práctica más precisa y efectiva.

A pesar de los avances, la enfermería enfrenta desafíos como la fragmentación de la red de atención y la limitada participación de los usuarios. Para superarlos, es crucial fortalecer la formación en salud comunitaria y promover sistemas de información de calidad.


Palabras clave: Atención primaria de salud, Enfermería, Intervenciones de enfermería. Promoción de la salud
Introducción

La Atención Primaria de Salud (APS) es mucho más que el primer nivel de atención para la OPS. Es un enfoque estratégico del desarrollo, la organización y el financiamiento de sistemas y servicios de salud equitativos y centrados en la persona, su familia y su comunidad. El enfoque de la APS implica un compromiso de toda la sociedad, en el cual se manifiesta plenamente el derecho a la salud y se insta a aumentar la capacidad del primer nivel de atención dentro de Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS), la acción intersectorial para abordar los determinantes sociales de la salud y la participación social. El enfoque de la APS requiere también gobernanza y voluntad política; recursos humanos para la salud capacitados debidamente y distribuidos equitativamente; mecanismos de financiamiento justos, equitativos y basados en la solidaridad; sistemas de información para la salud, y acceso a medicamentos y tecnologías sanitarias que sean efectivos, seguros, apropiados y asequibles1. Para tal fin, la enfermería y otras disciplinas juegan un rol central en su operacionalización. Este documento analiza la participación de la enfermería, sus funciones, rol ampliado, los procesos de cuidado, y su impacto en los diferentes niveles de atención, incluyendo la acción comunitaria.


Atención Primaria de Salud, Atención Primaria y Primer nivel de atención

El Marco operacional para la APS de la OMS y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), define al Primer Nivel de Atención (PNA) como el punto de acceso al sistema de atención de salud en la interfaz entre los servicios y la comunidad; cuando el primer nivel de atención cumple varios criterios de calidad se denomina atención primaria2.

La Atención primaria (AP) -que no APS- es un proceso fundamental en el sistema de salud que favorece los servicios de contacto inicial, que deben ser accesibles, integrales y coordinados y que proporcionan una continuidad asistencial y están centrados en las necesidades y características de las personas. Recordamos estas funciones esenciales, mediante las 5 ”C” de Barbara Starfield (accesibilidad de primer Contacto, Continuidad de la atención, Coordinación de la atención, Integral (Comprehensiveness), y Centrada en las necesidades y características de las personas).3

El personal de enfermería participa fundamentalmente en estos ejes del proceso de la AP que sucede principalmente en el PNA que debe ser fortalecido en la estrategia de APS. Además, desempeña un rol crucial en este enfoque, no solo en el proceso de AP en el PNA, sino también en la coordinación con el segundo y tercer nivel de atención y en la acción comunitaria.


La enfermería en las esferas de acción de la APS

Dentro de las esferas de acción de la APS, encontramos la promoción de la salud como eje transversal y estratégico para garantizar una vida digna. En este eje, el personal de enfermería desempeña un rol esencial, porque son generadores de capacidades, es decir oportunidades que permiten a las personas vivir con dignidad, y transformar sus condiciones de vida – determinantes sociales – para hacer posible el buen vivir.

Los distintos abordajes de la APS pueden agruparse en esferas de acción que se integran a sí mismas y que son: a) atención de las necesidades de restitución de la salud (desde la enfermedad), b) protección de factores de riesgo individuales y colectivos, c) promoción de hábitos y entornos saludables, y d) el cuidado de la salud, la sociedad y el planeta que engloba todas las anteriores. Estas esferas de acción fueron propuestas en el Boletín Electrónico de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, en su edición julio 20254. El mejor ejemplo de la participación del Cuidado en la Atención, son los cuidados de enfermería en el proceso de atención (ver Figura 1).




Figura 1. Esferas de acción de la Atención Primaria de Salud
Fuente: Adaptado de Moya-Sánchez S, Peña-Eslava M, Toriz-Galicia T, Cerqueda-Álvarez C, Toledo-Ortiz R (2025).

El Marco conceptual de la APS tiene un enfoque con predominio en las esferas de atención, protección y promoción de la salud, aunque incluye la esfera del cuidado con la dimensión transversal de determinantes sociales de salud y la búsqueda de resultados en salud que consideren la equidad y justicia social. La enfermería juega un papel fundamental en la operacionalización de la APS, pues como parte de los equipos multidisciplinarios, es esencial en la implementación de estrategias que respondan a las necesidades de la población, considerando los determinantes sociales de la salud.

Por su parte, Hersch Martínez y Salamanca-González5 proponen un marco analítico sobre el cuidado y los procesos de atención-desatención, en el que identifican cinco niveles de cuidado: atención, responsabilidad, competencia, receptividad y organización social. La atención implica conocer a fondo a la comunidad para ofrecer cuidados pertinentes y enfrentar las injusticias que la afectan. La responsabilidad remite al compromiso ético y colectivo de cuidar la salud comunitaria. La competencia exige aplicar con rigor los conocimientos de las ciencias de la enfermería en la resolución colaborativa de los problemas de salud. La receptividad apela a la apertura de las personas a participar en el cuidado, en un proceso respetuoso de su diversidad de valores. Finalmente, la organización social plantea articular esfuerzos con la comunidad y otros actores para estructurar acciones colectivas —como planes, grupos o políticas— orientadas a mejorar, preservar la salud, pero también a crear oportunidades de vida (ver Figura 2)5.




Figura 2. Niveles de cuidado integral de la salud
Fuente: Elaboración Propia, a partir de Hersch Martínez y Salamanca-González, 2021.

Esta perspectiva constituye el núcleo de la APS y se alinea con su sentido más profundo cuando se traduce con precisión al español como Cuidado Integral de la Salud, un concepto íntimamente ligado al objeto de estudio de la enfermería. Así, la APS, no gira exclusivamente en torno a la atención médica —aunque esta sea fundamental, especialmente en la prevención de enfermedades—, sino que se articula con una visión más amplia que prioriza la promoción de la salud. Entonces, desde la salud colectiva, la APS se entiende como un proceso que trasciende al individuo y se ancla en lo poblacional. Las esferas de conocimiento que aporta este enfoque no se limitan a la enfermedad, sino que cuestionan las condiciones estructurales que determinan la salud de las poblaciones6.

Funciones de la enfermería en la APS

Entendiendo la APS desde sus esferas de acción, es posible identificar cómo el personal de enfermería realiza una amplia gama de funciones a lo largo de todas ellas, como: a) Coordinación del cuidado: Actúan como gestoras de casos, facilitando la derivación a especialistas y la continuidad de la atención entre niveles. b) Promoción de la salud y prevención de enfermedades: Educación sobre hábitos saludables, programas de vacunación, detección temprana de enfermedades y campañas de concienciación. c) Atención y seguimiento de enfermedades crónicas: Gestión de cuidados para pacientes con condiciones crónicas, como diabetes o hipertensión, mediante protocolos basados en evidencia. d) Atención domiciliaria: Cuidado de pacientes con enfermedades crónicas complejas o en situación terminal, promoviendo el autocuidado y el apoyo familiar. Y finalmente, e) Educación para la salud: Proporcionan información sobre manejo de enfermedades, salud mental y afrontamiento emocional.

El personal de enfermería trabaja en colaboración con personal de medicina, trabajo social, nutrición, psicología, promoción de la salud y otros profesionales, para garantizar una atención integral. Su rol se extiende a la comunidad, donde fomentan la participación de los ciudadanos en la identificación y resolución de problemas de salud.

Procesos y sistemas de cuidados de enfermería

Los procesos de enfermería en la APS se basan en el método científico de la profesión, que incluye la valoración, diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación. Herramientas como las clasificaciones NANDA International (NANDA-I)7, NIC8 y NOC9 permiten estandarizar los diagnósticos, intervenciones y resultados de enfermería7, 8, 9.

Cuadro 1. Herramientas estandarizadas fundamentales en los procesos de cuidado de enfermería en la Atención Primaria de Salud (APS).



Fuente: Elaboración propia a partir de las referencias de NANDA7, NIC8 y NOC9.


Participación en los niveles de atención

La enfermería tiene participación a lo largo de todo el sistema buscando la continuidad del cuidado.

En el PNA, las enfermeras son responsables de la atención integral a nivel individual, familiar y comunitario. Realizan actividades como: valoración inicial de salud en la primera visita del paciente, seguimiento de programas de salud, como vacunaciones y revisiones de niño sano, así como intervenciones comunitarias, como talleres de educación sanitaria en escuelas.

La gestión de casos es una función clave, especialmente para personas dependientes o en situación de vulnerabilidad, como personas mayores, donde las enfermeras coordinan servicios para optimizar recursos.

En el segundo nivel de atención (hospitales de referencia) y tercer nivel (centros especializados), el personal de enfermería participa en la coordinación de cuidados, asegurando una transición efectiva entre niveles. La continuidad del cuidado es fundamental para pacientes con condiciones crónicas, donde las enfermeras planifican acciones educativas y de autocuidado.

Enfermería y acción comunitaria en la APS
El empoderamiento comunitario y participación social son un pilar de la APS, enfatizando la participación de la comunidad en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades. Según la OPS la participación comunitaria implica que individuos, familias y comunidades asumen responsabilidades en su salud y bienestar.10 Las enfermeras desempeñan un rol clave en: a) la identificación de necesidades (realizan evaluaciones epidemiológicas y encuestas para detectar problemas de salud prioritarios), b) el empoderamiento comunitario (capacitan a líderes comunitarios y promueven acciones de autogestión, como la limpieza de entornos o la mejora de infraestructuras locales), y también a las intervenciones educativas (implementan talleres sobre higiene, nutrición, prevención de enfermedades y salud mental).



Cuadro 2. Funciones de la Enfermería en la Atención Primaria de Salud
Fuente: Elaboración propia


Desafíos y oportunidades

En el contexto específico de México y Latinoamérica, los retos como la fragmentación de la red de atención y la cobertura desigual se ven exacerbados por la fragmentación institucional del sistema de salud (ej. coexistencia de IMSS, ISSSTE, servicios estatales), lo que dificulta la articulación efectiva de las Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS). A esto se suman las condiciones laborales del personal de enfermería, que a menudo enfrenta sobrecarga de trabajo, bajos salarios y falta de reconocimiento profesional, factores que impactan directamente en la capacidad de desarrollar y sostener la práctica ampliada de la enfermería comunitaria y el rol de gestión dentro de la APS. Para superar estos desafíos, es crucial fortalecer la formación en salud comunitaria y promoción de la salud en los niveles de pregrado y posgrado, implementar sistemas de información de calidad, robustos para planificar y evaluar acciones. promover la capacitación en trabajo comunitario para mejorar la participación de la población y enfocar los avances de la profesión, desde lo educativo hasta la práctica, en las tecnologías y estrategias que permitan romper los viejos esquemas, facilitando las herramientas para enfrentar los desafíos que se avecinan11.


Conclusiones

El personal de enfermería es un pilar fundamental en la Atención Primaria de Salud (APS). Su rol ampliado, la acción comunitaria y la coordinación de cuidados son esenciales para lograr sistemas de salud equitativos, sostenibles y centrados en las personas, caracterizándose por brindar cuidados con calidad técnica, interpersonal y seguridad. Para maximizar este impacto, se proponen tres acciones y estrategias concretas: 1) Fortalecimiento de la Competencia Comunitaria: Es crucial actualizar los currículos de pregrado y posgrado con un énfasis marcado en la salud colectiva, determinantes sociales, y el liderazgo en la comunidad, promoviendo una formación robusta en gestión y la práctica colaborativa interprofesional.

2) Integración APS y Sistemas de Información: Para superar la fragmentación de la red de atención, se debe impulsar la implementación de sistemas de información de calidad y robustos que soporten un Expediente Clínico Electrónico Único. Este sistema debe permitir la integración de los procesos estandarizados de cuidado (utilizando NANDA-I, NIC y NOC) a lo largo de todos los niveles de atención.

3) Implicaciones para la Política Pública en México: A nivel normativo y presupuestal, se debe promover la figura de la enfermera gestora de casos o comunitaria de práctica avanzada. Esta figura es clave para la coordinación de cuidados y la continuidad de la atención entre niveles, asegurando una distribución equitativa de personal capacitado para maximizar el impacto de la enfermería en la salud pública. La APS exige reconocer a la enfermería, no solo como un recurso humano esencial, sino como el eje estratégico que garantiza la calidad técnica, la seguridad y, sobre todo, la calidad interpersonal del cuidado. Invertir en el fortalecimiento de la formación, las competencias de gestión y el liderazgo de las enfermeras, al tiempo que se abordan los desafíos estructurales como la fragmentación del sistema y la precariedad laboral, no es un gasto, sino una inversión crítica que maximizará su impacto en la salud pública y acelerará el camino hacia sistemas de salud verdaderamente equitativos, sostenibles y centrados en las personas.

Conflicto de intereses: Los autores declaran explícitamente no presentan conflictos de intereses.